lunes, 4 de mayo de 2009

En pos de la luz superior


“La estamos perdiendo”, fue lo que escuche antes de que me sacaran de la habitación. La estaba perdiendo. Me senté en el piso incapaz de sostener mi cuerpo y apoye mi cabeza en mis rodillas y comencé a llorar como nunca lo había hecho en mi vida, no podía existir una vida sin Azul, no podía morir, era yo quien debía pagar por mis errores, ella debería estar aquí en mi lugar viéndome morir, indiferente, era yo el que debía morir. Recordé mis sueños, los latidos de su corazón, los sentí míos, débiles, muy débiles y ahora imperceptibles, casi quietos.

-NO!- grité- NO!!!- ahora toda la familia me rodeaba- ELLA NO PUEDE MORIR!!!.

El doctor salió de la habitación y abrió paso entre mi familia.

-Lo siento mucho la Sra. Azul Vieira de Santillana ha muerto- informo, “NO PODIA SER!, ELLA NO PODIA ESTAR MUERTA, NO ELLA”

-NOOOO!!!, NOOO!!- Gritaba con fuerza- NOOOOOOOO!!!.

-Dr.- Gritó la enfermera jefe desde la habitación. Alcé la mirada para hallar la de mis hijos confundidos y todos con lágrimas en los ojos, mirándome preocupados.

-Disculpen, me debo retirar, mi sentido pésame- el doctor regresó a la habitación, donde ahora la mujer que amaba, esa chica de cabello de risos rubios, ojos Azules, nariz perfecta y labios rosados, se hallaba sin vida.

Un silencio sepulcral inundo la sala, hasta que Sarah rompió a llorar.

-que le ha pasado a Mami?- preguntó Marcos a sus ingenuos 4 años, no le habíamos explicado muy bien lo que era la muerte.

-Mamá… se ha ido al cielo a descansar, hijo- le dije tratando de calmarme.

-y cuando regresa de descansar?- me preguntó.

-me temo que nunca, pero seguramente ahora es un angelito que los cuidará- respondió mi madre para ahorrarme el esfuerzo.

Me puse de pie, alcé a Sarah y le indique a los niños que saliéramos de allí.

-Por favor, que alguien se encargue del cuerpo, me iré a casa- Dije, aun con ese fuego de ardiendo en mi, un vacío inmenso.

Caminé por el pasillo casi que arrastrándome.

-Sr. Santillana!- me llamó el Dr., pero me hice el sordo y seguí caminando, no tenía ganas de escuchar de tramites ni de nada por el estilo, quería irme a casa.- Sr. Santilla- repitió y escuché pasos detrás de mi. Me alcanzó.

-Cualquier trámite o firma, comuníquese con uno de mis representantes yo iré a casa- le dije sin despegar los ojos del piso.

-Sr. Santillana- me repitió.

-Dr. Por favor!- me irrité- comuníquese con mi representante el se hará cargo de la cuenta y todo lo demás, tenga piedad de mi y déjeme marchar- le supliqué.

-Sr. Santillana…

-Por el amor de Dios!...

-Su esposa no está muerta- Cuando el Dr. Olarte pronunció esas palabras, un corrientazo me recorrió la espalda.

-Como es eso, Dr.?, hace un minuto me hablaba de que había muerto, no juegue conmigo por favor.

-Azul Vieira está sana y salva, presento una muerte circulatoria, su corazón no palpito sangre por 15 segundos, pero volvió a palpitar y este momento está viva, tal cual se lo digo, es como un milagro.

-Puedo…?- sentía como el alma me volvía al cuerpo, mis hijos me abrazaron. El Dr. Negó con la cabeza antes de que pudiera terminar la frase.

-al parecer el verlo le causo una alteración nerviosa.

1 comentario:

  1. te odio!!!!!!!! casi me da un infarto!!!!!!! mas te vale que subas rapido que pasa despues, porque si no... en la vida te vuelvo a hablar jajajajja
    care piojo, me tiene aqui sufriendo, no no no, esta vida bien dura y yo llorando por su culpa? no no no, se le agradece

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