lunes, 4 de mayo de 2009

Reflexiones de una mente perturbada


*Andrés

Estábamos en una reunión familiar, esa mañana nos habían citado nuestros mas íntimos amigos y familiares a una casa que teníamos en conjunto los amigos a las afueras de la ciudad, donde solíamos reunirnos todos los fines de semana libres, la verdad Azul se notaba un poco pálida, Mariana  me hizo señas para que estuviera al tanto de lo que le pasaba.

-estas bien amor?- le pregunté preocupado.-te sientes bien?, te noto pálida.

-si, amor, estoy bien, ya te alcanzo, voy al baño- me dijo con cara serena.
-si me necesitas, pegas un grito, si?- la verdad no me convencía mucho su estado. le di un tierno beso.
-no creo que sea necesario, pero lo tendré en cuenta- me dijo sonriente.- te amo.- Al parecer tenía afán.

 

En mí se atravesó el sentimiento de arrepentimiento que sentía cada que me repetía con dulzura "te amo", esa mujer era todo lo que tenia, mi más preciado tesoro, lo que amaba, estaba tan arrepentido por ser la causa de su dolor tiempo atrás, de no entenderla, la había traicionado y sin embargo fue ella quien rescató nuestro matrimonio, ella y Sarah, esa bebé que sin yo saberlo fue testigo de todos esos gritos e insultos que le daba a su madre. Ahora... todo había cambiado, pero aun vivía conmigo ese arrepentimiento y más aun cuando me decir con tal dulzura que me amaba.

Bajé las escaleras y me senté al lado de Camilo- su primo y mi mejor amigo que se había casado con Mariana, su mejor amiga- en la mesa del Jardín.

-Esta bien Azul?- me preguntó Mariana.
-si, está bien... o eso creo al menos- respondí inseguro, aun sumergido en mis pensamiento, en mi pecho había un vacío tal y como pasaba cuando tenía un mal presentimiento...
-No hay que ser paranoicos- Dijo Juan Carlos, un gran amigo y también uno de nuestros managers.
-Ella estará bien- Dijo Marie Claire, la esposa de Luigi nuestro manager Italiano- no es su primer embarazo.
-Pero ha sido el más riesgoso- Agregué tratando de meterme en la conversación para deshacerme de este vacío... "Piensa positivo" me dije.
-No nos apresuremos, después de todo lo sucedido, lo está haciendo muy bien- Dijo Luigi... esas palabras resonaron en mi cabeza como bombos... "Después de todo lo que sucedió"... borre eso de mi mente y retome... "lo está haciendo bien", que frase tan cierta!...

Mi esposa bajó y se sentó a mi lado, yo entrelacé sus manos con las mías y cargue a Marcos en mi rodilla.

Mariana y Alicia (su otra mejor amiga) se levantaron de la mesa, entraron en la casa y regresaron con un pastel de cumpleaños con una velita de un 3 y un 9 en ella, estaba tan distraído que apenas lo note cuando lo pusieron frente a mí.

-¡Feliz cumpleaños Andrés!- Gritaron todos al tiempo, al parecer los únicos que no sabíamos de esto éramos Azul y yo.
-Gracias, chicos, pero mi cumpleaños es en unos días- dije distraído.
-Pero en unos días, créeme que hasta tú estarás ocupado en otros asuntos- Dijo Luigi mirando a Azul.
-Gracias- Dije sonriendo.

Me cantaron el cumpleaños, sople las velitas pidiendo que todo acabara bien y por ultimo comimos pastel.

-ya es hora- insinuó Camilo a los demás. La verdad no entendía de qué hablaba.
-Hora de qué?- pregunté curioso.
-De taparles los ojos- me respondió Camilo.

Amelia (La esposa de JuanCa) y Marie Claire nos vendaron los ojos a Azul y a mí, cuando nos ordenaron ponernos de pie no la solté, aunque sentía que los otros la guiaban con cuidado... parecía que nos dirigían a la casa.

Cuando nos destaparon los ojos, observamos la sala, llena de juguetes y cosas de bebé, para Sarah.

-Gracias!!!!- Gritó Azul, y yo también, por supuesto, agradecí.
Cuando Azul le estaba agradeciendo a Lauri el Finlandés esposo de Alicia, todos notamos que lo agarró con fuerza de la muñeca y le susurro "sácame de aquí".

Todos nos miramos y reaccionamos solo después de ver como una fuerza invisible parecía atacarla dejándola de rodillas en el suelo.
-aun no puede ser hora!, faltan 20 días!- exclamo Alicia casi horrorizada de la angustia.
-Mami!!- Grito Marcos, nuestro hijo con solo 4 años- estas bien?- corrió hacia ella y la abrazó, Tomás de 9 años, lo siguió.
-si, mamita está bien- Respondió Azul con serenidad- parece que su hermanita viene en camino, niños...- tomo aire- los amo demasiado.- dijo dándoles un besito en la frente a los dos.
La ayude a ponerse de pie y fue inmensa la sorpresa cuando nos dimos cuenta de que sangraba. Traté de no alterarme y la lleve al auto.
-Es mejor que se queden aquí- Dije- Nosotros tres les informaremos cualquier cosa- Señalé a Camilo y a Lauri.
-ANDRES!!!- Gritó Azul desde el auto, así que me subí con ella atrás y los otros dos se subieron adelante.

La llegada a la clínica fue eterna, mis manos estaban arañadas de la fuerza que hacía Azul para soportar el dolor.

La entramos derecho a urgencias, la recibieron inmediatamente, pero no me permitieron acompañarla, así que me quede afuera, en la sala de espera con Lauri y Camilo.

Nunca me había sentido tan angustiado en toda mi vida... cada minuto era eterno... y cada recuerdo... cortante!.

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