lunes, 4 de mayo de 2009

Introducción

*Andrés


Fue la última vez que la vi, ahora solo deambula en mis sueños, en esa pequeña parte de mi que aun la siente cerca, que aun no la extraña, porque la tengo en mi, pero la realidad no es más que otra trampa ante mi angustia, han pasado cuatro años y no tengo idea de su vida, no he vuelto a mirar sus ojos azules… profundos, serenos, no he sentido más sus caricias, se ha ido. Se la tragó la tierra.

No había vuelto a saber de ella desde que me dejo allí, se escapó de la vida que teníamos juntos, de la pesadilla que creé para ella.

Soy Andrés Santillana, no se si la abandone o me abandono, no sé nada en realidad, lo único que realmente recuerdo fue que se marcho en un día gris, la perdí.


Antes era fácil decir quién era. A los 39 años lo tenía todo en la vida una esposa talentosa y hermosa, dos hermosos hijos, Tomás y Marcos, un trabajo estable, era músico, bajista de una banda de rock, la más reconocida en latino América. Se podría decir que mi vida era perfecta!.

Pero ella... ella era sin Duda lo mejor de mi vida, era Azul por la que me levantaba cada mañana, era ella la que hacía que mi corazón palpitara.

Reflexiones de una mente perturbada


*Andrés

Estábamos en una reunión familiar, esa mañana nos habían citado nuestros mas íntimos amigos y familiares a una casa que teníamos en conjunto los amigos a las afueras de la ciudad, donde solíamos reunirnos todos los fines de semana libres, la verdad Azul se notaba un poco pálida, Mariana  me hizo señas para que estuviera al tanto de lo que le pasaba.

-estas bien amor?- le pregunté preocupado.-te sientes bien?, te noto pálida.

-si, amor, estoy bien, ya te alcanzo, voy al baño- me dijo con cara serena.
-si me necesitas, pegas un grito, si?- la verdad no me convencía mucho su estado. le di un tierno beso.
-no creo que sea necesario, pero lo tendré en cuenta- me dijo sonriente.- te amo.- Al parecer tenía afán.

 

En mí se atravesó el sentimiento de arrepentimiento que sentía cada que me repetía con dulzura "te amo", esa mujer era todo lo que tenia, mi más preciado tesoro, lo que amaba, estaba tan arrepentido por ser la causa de su dolor tiempo atrás, de no entenderla, la había traicionado y sin embargo fue ella quien rescató nuestro matrimonio, ella y Sarah, esa bebé que sin yo saberlo fue testigo de todos esos gritos e insultos que le daba a su madre. Ahora... todo había cambiado, pero aun vivía conmigo ese arrepentimiento y más aun cuando me decir con tal dulzura que me amaba.

Bajé las escaleras y me senté al lado de Camilo- su primo y mi mejor amigo que se había casado con Mariana, su mejor amiga- en la mesa del Jardín.

-Esta bien Azul?- me preguntó Mariana.
-si, está bien... o eso creo al menos- respondí inseguro, aun sumergido en mis pensamiento, en mi pecho había un vacío tal y como pasaba cuando tenía un mal presentimiento...
-No hay que ser paranoicos- Dijo Juan Carlos, un gran amigo y también uno de nuestros managers.
-Ella estará bien- Dijo Marie Claire, la esposa de Luigi nuestro manager Italiano- no es su primer embarazo.
-Pero ha sido el más riesgoso- Agregué tratando de meterme en la conversación para deshacerme de este vacío... "Piensa positivo" me dije.
-No nos apresuremos, después de todo lo sucedido, lo está haciendo muy bien- Dijo Luigi... esas palabras resonaron en mi cabeza como bombos... "Después de todo lo que sucedió"... borre eso de mi mente y retome... "lo está haciendo bien", que frase tan cierta!...

Mi esposa bajó y se sentó a mi lado, yo entrelacé sus manos con las mías y cargue a Marcos en mi rodilla.

Mariana y Alicia (su otra mejor amiga) se levantaron de la mesa, entraron en la casa y regresaron con un pastel de cumpleaños con una velita de un 3 y un 9 en ella, estaba tan distraído que apenas lo note cuando lo pusieron frente a mí.

-¡Feliz cumpleaños Andrés!- Gritaron todos al tiempo, al parecer los únicos que no sabíamos de esto éramos Azul y yo.
-Gracias, chicos, pero mi cumpleaños es en unos días- dije distraído.
-Pero en unos días, créeme que hasta tú estarás ocupado en otros asuntos- Dijo Luigi mirando a Azul.
-Gracias- Dije sonriendo.

Me cantaron el cumpleaños, sople las velitas pidiendo que todo acabara bien y por ultimo comimos pastel.

-ya es hora- insinuó Camilo a los demás. La verdad no entendía de qué hablaba.
-Hora de qué?- pregunté curioso.
-De taparles los ojos- me respondió Camilo.

Amelia (La esposa de JuanCa) y Marie Claire nos vendaron los ojos a Azul y a mí, cuando nos ordenaron ponernos de pie no la solté, aunque sentía que los otros la guiaban con cuidado... parecía que nos dirigían a la casa.

Cuando nos destaparon los ojos, observamos la sala, llena de juguetes y cosas de bebé, para Sarah.

-Gracias!!!!- Gritó Azul, y yo también, por supuesto, agradecí.
Cuando Azul le estaba agradeciendo a Lauri el Finlandés esposo de Alicia, todos notamos que lo agarró con fuerza de la muñeca y le susurro "sácame de aquí".

Todos nos miramos y reaccionamos solo después de ver como una fuerza invisible parecía atacarla dejándola de rodillas en el suelo.
-aun no puede ser hora!, faltan 20 días!- exclamo Alicia casi horrorizada de la angustia.
-Mami!!- Grito Marcos, nuestro hijo con solo 4 años- estas bien?- corrió hacia ella y la abrazó, Tomás de 9 años, lo siguió.
-si, mamita está bien- Respondió Azul con serenidad- parece que su hermanita viene en camino, niños...- tomo aire- los amo demasiado.- dijo dándoles un besito en la frente a los dos.
La ayude a ponerse de pie y fue inmensa la sorpresa cuando nos dimos cuenta de que sangraba. Traté de no alterarme y la lleve al auto.
-Es mejor que se queden aquí- Dije- Nosotros tres les informaremos cualquier cosa- Señalé a Camilo y a Lauri.
-ANDRES!!!- Gritó Azul desde el auto, así que me subí con ella atrás y los otros dos se subieron adelante.

La llegada a la clínica fue eterna, mis manos estaban arañadas de la fuerza que hacía Azul para soportar el dolor.

La entramos derecho a urgencias, la recibieron inmediatamente, pero no me permitieron acompañarla, así que me quede afuera, en la sala de espera con Lauri y Camilo.

Nunca me había sentido tan angustiado en toda mi vida... cada minuto era eterno... y cada recuerdo... cortante!.

Recuerdos parte 1

“-Deberías ser un poco menos estúpida- Le grite, ella me miro como si mis palabras fueran puñales.

-Me voy- Me dijo- No creo que pueda soportar más tu trato!, después de 14 años de estar contigo!- me grito. Y luego miro hacia la puerta preocupada porque los niños escucharan.

-No vas a ningún lado con mis hijos!- Ya era normal que todas sus actitudes me molestaran, pero esta amenaza me había llenado de ira, era la primera vez en 5 meses de diarias discusiones que me amenazaba con irse, ¿Cómo podía irse y dejarme?, no lo permitiría.

-Antes…-tomo aire- UN FAVOR TE HARIA!, te dejaría en paz para que te fueras con ella!- ahora las lágrimas surcaban sus ojos- sabes que no me importa si me eres infiel o no, pero tu trato… tu despreocupación por la familia… eso es otra cosa Andrés, eso es desamor, es completo descuido, es ODIO HACIA MI!.

Esas palabras me golpearon fuerte e hicieron que mi sangre hirviera.

-Ah sí??, al menos ella es un poco menos torpe y… y… y… MAS MUJER!- le grité con fuerza, y ella, reaccionó inmediatamente, nunca me había dado una cachetada tan fuerte como aquella, ni siquiera en los tiempos en que antes de ser novios le robaba besos y me cacheteaba. La ira llego a su tope así que, para no lastimarla cogí un cojín y lo golpeé.

-Me voy- Repitió en susurros- Para dejarte en paz, es más fácil así deshacerte de tan poco mujer, tan torpe- Sus lágrimas no cesaban, yo miraba fijamente el cojín que acaba de golpear, la verdad es que no me gustaba la situación, mantenía molesto!, no podía ir a mi propia casa y estar tranquilo, ella no me lo permitía.

La mire con rabia, ella me devolvió una mirada triste, vi como respiraba profundo, se volteó y cuando iba llegando a la puerta de la habitación, se desplomó.”

Mientras esperaba en la sala de espera, angustiando, pase a otro recuerdo.

“-Ella en este preciso instante se encuentra en un embarazo de alto riesgo- Me dijo el doctor cuando la lleve a la clínica después del desmayo- si no se cuida ambas estarán en peligro de muerte.

-Embarazo???- No asimilaba las palabras del doctor, fue como un balde de agua fría sobre mi. Embarazada???, ¿puede ser esto posible?

-Como?, No sabia?, La señora Azul tiene un poco mas de 5 Meses de embarazo- Me respondió el doctor también un poco sorprendido.”

Otro Recuerdo…

“-Andrés, yo te amo, pero no por eso tengo que soportar todo lo que me dices, no quiero seguir más, no tolero tu lenguaje, tus gestos hacia mi- me dijo llorando cuando entre a la habitación del hospital y me senté a su lado-  y por ello, cuando salga de aquí, nos vamos los niños y yo, te puedes quedar con tu otra grandiosa y cuidadosa mujer, no hay problema, si no me amas prefiero irme, al menos tendré a mis hijos.

-El… el doctor- Tomé aire- el doctor me dijo la verdad Azul, no fue un simple Shock nervioso como me dicen todos, se que estas embarazada- me miró con cara de asombro y las lágrimas surcaron sus hermosos ojos Azules.

-llevo 5 meses ocultándotelo- Me dijo mirando hacia otra dirección, limpiándose las lágrimas con su suéter.

-¿Por qué lo hiciste?- Le pregunté, sus palabras me causaban desilusión, era el padre de esa creatura, tenía que haberlo sabido.

-Llevas 5 meses engañándome y lo supe desde la primera vez, desde que estas con ella no has hecho sino tratarme mal, me gritas por tonterías y ni siquiera estuviste el día en que me arregle para ti e hice algo especial, ese día no llegaste. Cuando te lo pregunté no hiciste más que gritarme y tratarme mal. Nunca me diste la oportunidad de decírtelo, Después, lo único que deseaba era ocultártelo.- estas palabras me dejaron Helado, me sentía como una rata de alcantarilla a cada sílaba que pronunciaba- por eso no quiero estar más contigo, para cuidar de mi y de mis hijos, te dejaré en paz, aunque te ame, no puedo perder el poco amor propio que queda en mi, que dejaste en mi.

No aguanté toda esa presión y angustia reprimida en mí y sentí como las lágrimas salían por mis ojos.

-No te vayas, por favor, per… perdóname- titubee por un momento lo que logro que sonara como una súplica.

-No tiene sentido, no quiero mas este infierno… después de 14 años!... las cosas cambian Andrés, o eso supongo, es mi única explicación a este suceso, estas cansado de mi y ahora yo lo estoy de ti, estoy dispuesta a aceptar esta situación e irme lejos de ti o dejarte ir.

-PERDONAME- trate de acercarme y besarla pero ella no me lo permitió- es mi culpa, nunca quise que te sometieras a esta tortura, nunca quise ser tu verdugo, ni causarte dolor, ni a ti ni a los niños. Por Favor regálame tu perdón.

-Tu…- me miró fijamente, penetró hasta lo más hondo de mi- tu ya no me amas, Andrés, no como antes y no quiero estar más aquí no puedo pegarme de razones como mi bebe y los niños para no salir de tu vida, ellos alguna vez me lo perdonaran por dejarte, tengo que pensar en mi también.

…Aun la amaba tanto?...”

El doctor salió de la sala de urgencias, fue lo único que me logro sacar de mis tormentos.

-Dr. Dígame por favor como esta mi esposa- le imploré

-Sr. Santillana, estamos tratando un caso avanzado de preeclampsia, no hay muy buenas noticias.

-Cuénteme por favor.

-El útero de su esposa se ha contraído y no nos permite sacar la bebé y la está ahogando, se está estrangulando con el cordón umbilical y lo más seguro es que también este tragando líquido amniótico, su esposa está perdiendo sangre y su corazón se debilita, tiene la presión muy alta y es peligroso hacerle cesárea, ambas están en peligro de muerte casi que inevitable, si sacamos a la bebé podríamos salvarla, pero su esposa puede morir, sino lo hacemos ambas morirán, es necesario tomar una decisión ahora- Me planteó el doctor, lo que me angustio aun mas, mire a Camilo y luego a Lauri.

-Es ella la que debe tomar la decisión, hermano- Me dijo Camilo poniendo su mano en mi hombro, yo asentí- Se que mi prima sabrá que es lo mejor.

Ella debe tomar la decisión- le repetí al doctor- Podría… preguntárselo yo?.

-Veré que puedo hacer- Dijo y se marcho, traté de no derrumbarme y ser fuerte, pero la verdad es que un miedo que nunca antes había sentido me había inundado, ambas estaban muriendo y yo… yo simplemente era un testigo mas.

A los minutos llego una enfermera por mí y me vistió para entrar.

Entré en la sala donde se encontraba, para no perder la razón aparté de mi vista la sangre y todo eso angustiante.

Me encontré con la mirada de Azul que a pesar de todo se conservaba brillante y serena. Ella  me estiró su mano con dificultad, yo la agarré con ternura y la besé, luego busqué sus labios y le susurré “No quiero perderte”, de los dos surcaron lágrimas de los ojos, era evidente que ella sentía un dolor intenso en sí.

-Te lo ruego, no te vayas- le imploré

-Sálvala- Me pidió casi en susurros.

-eso es lo que quieres?, ¿salvarla?

-Yo estaré bien, sea como sea, por favor cuida a los niños y… a Sarah- Vi como su cara trazaba una mueca de dolor, puse la mano en su pancita, estaba inquieta- Recuérdales a cada instante lo mucho que los amo, lo mismo para la familia y la banda,  mis padres y mis hermanas.

-NO PUEDO! NO SIN TI!- Le supliqué.

-Por favor Andrés, no hagas esto mas difícil, sálvala, por mí, yo ya tuve la oportunidad de vivir, lamento que esta reconciliación fuera tan corta- Tomo aire, yo asentí con resignación, de no poder pelear por Azul, pelearía por mi hija. Por un instante la mire fijamente, hasta que supe que leyó en mi la culpa- Te amo- Me dijo con ternura- y no te culpes mas por el pasado las cosas pasaron por algo, y no dejo de amarte, lo hago cada vez mas y si muero moriré feliz por sentirlo, pero necesito que me cumplas un deseo, me lo garantices.

-Que deseo?-

-lo único que deseo es que sean felices, si tú me juras eso yo lucharé por mi y por nuestra hija  hasta la muerte, sino lo logro me iré a donde quiera que sea, sé feliz, por favor, encuentra otra mujer que te devuelva lo que yo te estoy quitando.

-ESO NUNCA!

-No quiero que te quedes así, sé que alguien más te puede hacer feliz, hazlo y déjame en el pasado, recuérdame con amor y no dejes que mis hijos me olviden. Júramelo Andrés- me apretó con fuerza la mano, y de nuevo una mueca de dolor atravesó su rostro.

Yo la miré y asentí con dificultad.

-te amo- me lo repitió.

-yo también te amo, por favor perdóname el dolor y gracias por lo feliz que me has hecho, muy feliz.

-tú también me has hecho feliz,  perdónate tu mismo, yo ya lo he hecho, prefiero morir ahora que vivir mil años sin haberte conocido.

La besé por última vez, con ese amor reprimido que le negué por 6 meses, no la quería dejar ir, la miré una vez más, esta vez con ternura y solté su mano y retire la otra de su pancita.

-Te amo- Le repetí y salí en busca del doctor, pero la verdad era que ese miedo que tenia dentro se había convertido en un monstruo gigante, que me había dejado pequeño e indefenso, ¿Cómo me había hecho jurar eso?, ¿acaso no sabe que la amo y cuando amas a alguien no puedes reemplazarlo?, esa era la lección que ella misma me había dado tiempo atrás.

-Esta lista?- me pregunto el doctor en el pasillo.

-Si DR, esta lista, dígame algo y por favor sea sincero, hay alguna esperanza?- El Dr. me miró y puso su mano en mi hombro.

-Siempre las hay, pero solo le puedo prometer que haré lo posible- Me dijo en tono sincero y apesadumbrado.

-Gracias Dr. Olarte.

El Dr. Olarte siguió por el pasillo y yo regresé a la sala, donde ahora me esperaban todos, hasta mis padres y los de Azul.

Cada uno me dio un abrazo, yo me senté en un rincón.

“-Azul por favor, dame otra oportunidad, déjame volver a ser el hombre que era, comprensivo, ese esposo amoroso, yo si te amo y como nunca, dame la oportunidad de ser parte de tu familia de la familia de ese bebé que llevas en tu vientre, que también es mío- le supliqué, cuando por fin me dejo visitarla a la casa de su mejor amigo, donde se estaba quedando con los niños desde que dejó el hospital.

-yo no te lo estoy negando Andrés, esta bebé también es tuya, es mia, es tuya, pero no nuestra, ya nada es nuestro, entiéndelo, se acabó- me dijo y deslizó el anillo de matrimonio de su dedo anular izquierdo y lo puso en mis manos- en cuanto nazca Sarah, mis hijos y yo nos iremos lejos de ti, a otra cuidad tal vez, ya es tarde Andrés, tu torpe y poca mujer se va de tu vida, pero para tu desgracia, se irá con tus hijos. Conformate con verlos 3 semanas cada año en verano y de pronto algunas navidades.

-No!, Azul, no me hagas eso.

-Comenta con mis abogados, no quiero nada de ti, no me dejes ni dinero, ni propiedades, no me interesan, yo puedo sola y eso tu mas que nadie lo sabe, por ahora Christopher me recibirá gentilmente en Miami y me ha ofrecido trabajo en su disquera.

-CHRISTOPHER!!!!!- una vez mas, la ira se apoderaba de mi, ese hombre alguna vez en el pasado había querido arrebatármela, borrarla de mi vida, no solo era su ex novio, sino también la persona que alguna vez trato de llevársela consigo fuera del país para alejarla de mi- te vas a ir con…?

-cállate Andrés, hoy no estoy de ánimo para tus gritos, ya lo escuchaste, me voy para Miami, así lo he dicho, el me ofreció su casa mientras me establezco.

-ESCUCHAME!- le grité.

-NO! ESCUCHAME TU A MI, TU NO ERES NADIE PARA GRITARME!!!, QUE CREES QUE POR SER TAN POCA MUJER ME VOY A DEJAR GRITAR?, ENTONCES YA NO ME CONOCES, TE EQUIVOCAS”

Ahora estaba pagando mi actitud…. Y ella que paga?

“-ya te lo dije, no te lo pienso repetir, me voy y sabes que una vez tomo una decisión, no hay quien me detenga- me dijo, cuando la seguí a un restaurante al que iba con Christopher, pero me vio cuando se iba a subir al auto.

-Ella se va conmigo- me impuso ese tipo- y si no lo acepta por las buenas, me veré obligado a usar la fuerza- él, un hombre bien parecido, se quito el saco de su traje y me mostro sus puños.

-la verdad no tengo ganas de…- pero el ya me lanzado un golpe en el abdomen, pero mientras él me lastimaba yo solo la miraba llorar, tratando de detener a ese imbécil y yo ni me inmuté en defenderme, cuando me tenía en el piso, el se detuvo cansado yo metí mi mano con dificultad a mi bolsillo y le extendí a Azul esa foto que tanto le gustaba de nuestras primeras vacaciones solos en Grecia, aun cuando ni siquiera éramos novios, esa foto, era mi última carta para recuperarla. Ella la tomó y la observo por unos segundos.

-Por favor perdóname- Le suplique de nuevo con dolor por mis heridas, ella rompió a llorar de nuevo y Christopher la abrazó.

Yo me incorporé con dificultad y trate de quedar cara a cara con ella, Azul se soltó de él y me enfrentó con la mirada fija en mis ojos perdidos, tal cual como me miraba cuando trataba de descifrar mis pensamientos. De pronto bajó la mirada a la foto y puso una mano en su pancita y la acarició.

-He desperdiciado 6 meses de mi vida, gritándote, insultándote, tratándote de la peor manera y lo peor es que he desperdiciado los primeros 6 meses de esa creatura que llevas en tu vientre, no me he percatado de cuidarlas como lo hice anteriormente en los embarazos anteriores. Me culpo por eso, y puedes culparme tú por ser el causante de tu dolor. Ahora, he dado mi pelea con las manos atadas, inmóviles, si te quieres marchar ya no te puedo detener, si quieres quitarme a mis hijos lo entenderé y si quieres borrarme de tu vida, creo que también estaré dispuesto a cumplir tu voluntad, ¿sabes por qué?, porque di mi pelea y como podía ganar… podía perder, cualquiera de las dos opciones las asumo,  si te vas, espero que olvides lo malo y tengas presente lo bueno, desde que aparecí en tu vida, como llamé justamente cuando necesitaste un bajista, como creí alguna vez que te había perdido en manos de otro- mire a Christopher- como luche hasta el cansancio por recuperar tu amor, como te di unas vacaciones hermosas en Grecia, como te respeté como mujer sobre cualquier decisión,  como decidí retirarme de la pelea cuando vi que moría tu amor (que chistoso, es la segunda vez que me encuentro en esta situación) y ser capaz de regresar solo por no poder tenerte lejos, espero que recuerdes tus decisiones por nuestro amor, como dejaste la banda, que era tu sueño y más preciado tesoro solo por seguir junto a mí, y también recuerda mis decisiones por ti, quiero que recuerdes mis besos en la mañana, la manera en que cuidaba de ti cuando enfermabas, aquellas miradas interminables, espero que recuerdes un vino tinto en una noche de un 7 de septiembre en París, como te hice mía, recuerda la manera de hacerte cosquillas, espero que recuerdes el cómo te hice madre y te acompañé en el camino, como te hice mi esposa tiempo después y como me entregué a ti hasta con la mirada, recuerda los días de amor y amistad con millones de peluches, sauna y luna llena… puedes recordarlo todo… y te darás cuenta que ha habido días malos, pero que lo que ambos hemos dados de sí mismos a convertido nuestra existencia en el más maravilloso regalo… y sin embargo puedes marcharte solo con recuerdos hermosos y cicatrices de los malos, pero si te quedas a mi lado ceras cada amanecer como esa prolongación de la existencia, maravillosa, estaremos juntos, luchando, criaremos nuestro hijos, por dios Azul apenas tienes 32 años!, envejeceremos y moriremos felices… podrías perdonarme, olvidar y amar de nuevo?

Azul sollozó por un instante y tomo aire para responder.

-Creo que…- aspiró profundo- estaría dispuesta a perdonar, olvidar y amarte- Me dijo pausada y tranquilamente, mi cara entumecida por los golpes alumbro de alegría, mire su sonrisa y corrí a abrazarla con cuidado, a besarla… sabia la falta que hacia eso por eso me sentía como si hubiera ganado el mayor premio de todos: recuperar el amor de mi esposa”

Había pasado una hora y yo no había modulado palabra, me encontraba en un punto quieto recordando, dudando hasta de pestañear. Sin embargo una vez termine de recordar esa difícil experiencia, no paraba de sentir viejos momentos que había vivido junto a Azul.

“-Andrés. No has notado a Azul extraña?- me pregunto Mariana, esa pregunta me había cogido desprevenido, tenía 29 años, ella 22 y aunque vivíamos casi juntos, no nos habíamos casado. Mariana me preguntaba si notaba a mi chica extraña, pero la verdad es que la veía tan poco por estar de gira que cada vez que la veía me parecía que salía con una mujer diferente algunas veces sumisa, otras atrevida, otras de mal humor, otras alegre, en fin.

-Extraña cómo?

-Últimamente… anda con mareos, vómitos y antojos, en la U la semana pasada me conto Diana que se desmayo en medio de la clase de Armonía y eso me tiene preocupada.

-Tú crees… que… este enferma?- le pregunte ansioso ella negó con la cabeza.

-no es precisamente una enfermedad.

-puede ser eso posible?

-eso te pregunto yo a ti, puede ser eso posible?

-Pues Mari, llevamos más de 5 años de novios y creo que somos lo suficientemente responsables… Además yo le prometí a su padre que esto no iba a pasar antes de una boda.

-La verdad no creo que sea un simple malestar, te lo digo yo que ya soy madre…

Esta conversación me había dejado intrigado, porque además de todo andaba demasiado nerviosa a cada instante.

Salí a una tienda y compre un par de escarpines para bebés antes de ir a enfrentarla, la verdad me emocionaba la idea, pero me preocupaba la reacción de nuestras familias.

-Azul- la encontré en casa, en la cocina picando cebolla.

-auch!!- se voltio rápidamente y se metió el dedo a la boca, lo que me dejo en evidencia que se había cortado, me acerque cogí su mano, el botiquín y me senté frente a frente con ella en la mesa. Me miró por largo rato mientras la curaba.

-tienes algo que confesarme?- le pregunté con cautela sin subir la mirada. Pero al notar su silencio levante la mirada y vi sus ojos aguados, nervioso- Azul…, Amor tienes algo que confesarme?

-Qué pasa?- me preguntó riendo- no, como crees que tengo algo que confesarte!.-Hablaba rápido y enredado. Pero vió mi rostro serio y ella adopto la misma postura.

-Azul… no estoy seguro, pero tiene que ver con… esto?!- le indagué sacando los pequeños escarpines de mi bolsillo y poniéndolos en frente, ella los vio y estallo a llorar. Asintió por un momento.

-vas a ser papá- me dijo suavemente, aunque algo nerviosa.”

Tambien, recordé el dia que nació Tomás y el día de nuestro matrimonio, el dia en que nació Marcos…

Tiempo después el doctor Olarte salió.

-La bebé se encuentra en perfectas condiciones, presenta una pequeña insuficiencia respiratoria, pero no es nada que no se pueda controlar con un par de horas en la incubadora- Avisó con alegría el doctor Olarte. Algo en mi descansó.

-Y Azul?- Pregunté ansioso.

-La señorita Vieira lamentablemente…- “no eso no por favor” me dije- se me hace difícil comunica este tipo de cosas…

-no me diga que…- Mi madre quito las palabras de mi boca.

-No, ella no esta muerta, aun no, esta en un estado de coma, pero todo indica que su corazón dejará de latir dentro de poco, según su presión, pero ha sido muy fuerte.

-NO!- grito Alicia.

-En este momento tenemos a los mejores especialistas a su cuidado, pero su tratamiento, si logramos estabilizarla será algo costoso.

-No me importa Dr. Devuélvame a mi esposa sana, cueste lo que cueste- le dije.

-es la idea Sr. Santillana- me respondió amablemente el Dr.- por ahora le ruego que se vaya a descansar, si sigue así creo que tendremos problemas.

-le agradezco su preocupación pero no iré a ningún lado, aun esta mi hija, ¿Cómo esta ella?.

-También es una nena muy fuerte!, afortunadamente, desea verla?.

-Claro que si!- le exclamé emocionado.

En 10 minutos me encontraba sentado sosteniendo a mi hija, observando sus ojos Azules (extrañamente ya definidos), acariciando su piel blanca y sus pequeñas mechitas rubias. Me miraba curiosa, tenía la habilidad de su madre, de rotularme con la mirada, en realidad era igual a ella.

-Eres idéntica a tu mamá, Sarah- le dije acariciando sus mejillas- Eres igual de hermosa, solo le pido a Dios que puedas conocerla y que no la deje por otro rato, ahora que te encuentras bien es lo único que pido.

Una enfermera se acercó con un biberón y me lo ofreció.

-puede llevarla usted con su familia, no es necesario mantenerla mas aquí- me informo la enfermera. Le agradecí, alimente a la bebé, la abrigué y la acerque a la familia.

-Es idéntica!- Exclamó su padre- Es la misma Azul bebé, como olvidar a mi pequeña nena.

***

Desperté, me había quedado dormido a la madrugada en medio de mis tres hijos, había pasado ocho días sin dormir y por esta razón todos me habían mandado a casa, temiendo que empezara a tener alucinaciones, casi que a la fuerza, pero la verdad no me sentía en capacidad de dormir, los recuerdos venían y se iban y la culpa me golpeaba cada vez más fuerte, aunque me habían mandado a casa, igual había pasado la noche en vela contemplando a mis hijos. Solo había dormido media hora, aunque Sarah tuviera un sueño tranquilo por las noches, era yo quien no lo tenía, en mis sueños escuchaba los latidos del corazón de la mujer que amaba, débiles, cada vez mas débiles. ¿Podría este parar?.

Cogí mi celular y llame a Alicia.

-Hola Andrés, ¿Cómo estás?- me pregunto con voz cansada.

-no muy bien- le respondí.

-No has dormido?

-la verdad Alice, solo veintidós minutos, Como esta Azul?

-En este momento le están retirando el respirador, al parecer ha avanzado mucho en ese aspecto, el doctor Olarte dicen que está muy aferrada a la vida, hace horas debió haber muerto.

-iré enseguida

-NO!, no Andrés debes dormir, por favor.

-No quiero, debo estar con ella

-Note dejarán entrar, en todo caso, te recibirán con un sedante, sabes que no te conviene, tomate las medicinas que dan sueño y duerme, por favor

-Pero no quiero medicinas, quiero estar allá

-No es posible, Andrés, ya escuchaste al Dr. Si no descansas tendrá que dejarte interno y eso no te conviene ni a ti, ni a los niños, ni a Azul, te necesitan.

-mmm… pero…

-No Andrés, sin excusas por favor, chao.

Y me colgó, yo me levante de mi cama con cuidado de no despertarlos, los abrigue y fui a la cocina, busqué la medicina y la tomé. Alli apareció Andrea, una gran amiga de Azul del colegio que le cuidaba los niños cuando estábamos en aprietos.

-Deberías dormir, yo me encargo de los niños cuando despierten- me dijo

-Gracias Andre, trataré, creerme

Le di un beso en la mejilla y regresé a mi habitación, puse la cabeza en la almohada y me quede profundo.

***

Me despertó el celular, era Camilo.

-Viejo! Despertó!- Me dijo alegremente, yo reaccioné, salté de la impresión.

-¿Qué hora es?- le pregunté

-Son las tres de la tarde

-que! Ya salgo para allá.

-Quiere verlos a los cuatro.

- voy- le dije y colgué y salte de la cama, había dormido doce horas, mas que suficiente para aguantar la cantaleta de todos.

Me duche rápidamente y salí para la clínica con los niños.

Cuando llegué salude a todos, la verdad era que me sentía feliz, como hace mucho no me sentía.

-¿Cómo está?- me apresuré a dormir.

-está bien, aunque le cuesta hablar- Me respondió Mariana con calidez.

-Vamos niños- les indiqué a mis hijos para entrar en su habitación. Entramos y ella estaba dormida. Tomás y Marcos se pararon en una banquita y le diero un besito. Ella despertó cuando la besé tiernamente, me sonrió y saludo suavemente.

-Hola Mami- saludaron los niños.

-Hola niños… como están?- pregunto ella y ellos asintieron- y… la bebé?- preguntó débilmente.

-Puedes sostenerla?- le pregunté

-Eso creo- me dijo. Yo alcé a Sarah del coche la cargué, le acaricie las mejillas y me sonrió. Se la pase delicadamente.

-El abuelo Ricardo dice que es igualita a ti pequeña mami- comentó Tomás.

-Y es verdad- afirme- es igual de hermosa.

-Es preciosa- Dijo Azul contemplando su rostro con las lágrimas en los ojos- Es aquí donde todo lo que pasé vale la pena.

-Lo sé mami- le dijo Tomás.

Ella me miró y note un viso de amargura en su mirada.

-Sácame de aquí- me dijo suavemente- me quiero ir, estar con mis hijos y contigo, lejos de todo esto.

Yo le recibí la bebe y la puse de nuevo en el coche.

-Tienes que recuperarte primero, Niños, que les parece si le dan un beso a su mamá y van con Sarah a atracarle dulces al tío Lauri. Tengan cuidado por favor.- les dije y ellos obedecieron, le dieron el besito a su madre y salieron con el coche.

-Dame un beso- me pidió, aunque me moría por hacerlo, tenia primero que escucharla, quería que quería que fuera sincera y compartiera todo eso que llevaba adentro, para poder sanarla, si era posible.

-Espera por favor- le dije con ternura- Primero quiero saber cómo te sientes- ella me miró y se atacó a llorar, yo me hice a su lado y le sequé las lágrimas.

-Yo estoy bien-me dijo- es solo que estar aquí, conectada a todo esto me deprime, me hace extrañarlos, a ti, me hace extrañarte más de lo que te extrañé en ese sueño profundo del cual no encontraba salida, más de lo que te necesite en el momento en que nacía Sarah, porque sentí miedo y si te confieso creí que no podía continuar, me sentí impotente y fue ahí cuando pensé que todo había acabado.

-Tranquila, ya todo ha pasado- le dije tratando de apaciguar su dolor.

-Si, por fin, este fin de tanto dolor, los nueve meses más duros y dolorosos de mi vida aquí terminan, por favor, bésame para cicatrizar todo esto que siento.

Esta vez, claro que la besé, también lo necesitaba, necesitaba borrar todo ese viejo dolor, necesitaba sentir que en verdad estaba viva y cerca a mí, que era mía.

Escuché los latidos de su corazón acelerarse, muy, muy rápido y sentí miedo, me asusté, la miré, la solté y ella me sonrió, pero de pronto sus latidos se hacían más rápidos y un fuerte pitido salió del monitor, entré con en shock, corrí y presioné el botón de emergencia y los doctores llegaron inmediatamente.

En pos de la luz superior


“La estamos perdiendo”, fue lo que escuche antes de que me sacaran de la habitación. La estaba perdiendo. Me senté en el piso incapaz de sostener mi cuerpo y apoye mi cabeza en mis rodillas y comencé a llorar como nunca lo había hecho en mi vida, no podía existir una vida sin Azul, no podía morir, era yo quien debía pagar por mis errores, ella debería estar aquí en mi lugar viéndome morir, indiferente, era yo el que debía morir. Recordé mis sueños, los latidos de su corazón, los sentí míos, débiles, muy débiles y ahora imperceptibles, casi quietos.

-NO!- grité- NO!!!- ahora toda la familia me rodeaba- ELLA NO PUEDE MORIR!!!.

El doctor salió de la habitación y abrió paso entre mi familia.

-Lo siento mucho la Sra. Azul Vieira de Santillana ha muerto- informo, “NO PODIA SER!, ELLA NO PODIA ESTAR MUERTA, NO ELLA”

-NOOOO!!!, NOOO!!- Gritaba con fuerza- NOOOOOOOO!!!.

-Dr.- Gritó la enfermera jefe desde la habitación. Alcé la mirada para hallar la de mis hijos confundidos y todos con lágrimas en los ojos, mirándome preocupados.

-Disculpen, me debo retirar, mi sentido pésame- el doctor regresó a la habitación, donde ahora la mujer que amaba, esa chica de cabello de risos rubios, ojos Azules, nariz perfecta y labios rosados, se hallaba sin vida.

Un silencio sepulcral inundo la sala, hasta que Sarah rompió a llorar.

-que le ha pasado a Mami?- preguntó Marcos a sus ingenuos 4 años, no le habíamos explicado muy bien lo que era la muerte.

-Mamá… se ha ido al cielo a descansar, hijo- le dije tratando de calmarme.

-y cuando regresa de descansar?- me preguntó.

-me temo que nunca, pero seguramente ahora es un angelito que los cuidará- respondió mi madre para ahorrarme el esfuerzo.

Me puse de pie, alcé a Sarah y le indique a los niños que saliéramos de allí.

-Por favor, que alguien se encargue del cuerpo, me iré a casa- Dije, aun con ese fuego de ardiendo en mi, un vacío inmenso.

Caminé por el pasillo casi que arrastrándome.

-Sr. Santillana!- me llamó el Dr., pero me hice el sordo y seguí caminando, no tenía ganas de escuchar de tramites ni de nada por el estilo, quería irme a casa.- Sr. Santilla- repitió y escuché pasos detrás de mi. Me alcanzó.

-Cualquier trámite o firma, comuníquese con uno de mis representantes yo iré a casa- le dije sin despegar los ojos del piso.

-Sr. Santillana- me repitió.

-Dr. Por favor!- me irrité- comuníquese con mi representante el se hará cargo de la cuenta y todo lo demás, tenga piedad de mi y déjeme marchar- le supliqué.

-Sr. Santillana…

-Por el amor de Dios!...

-Su esposa no está muerta- Cuando el Dr. Olarte pronunció esas palabras, un corrientazo me recorrió la espalda.

-Como es eso, Dr.?, hace un minuto me hablaba de que había muerto, no juegue conmigo por favor.

-Azul Vieira está sana y salva, presento una muerte circulatoria, su corazón no palpito sangre por 15 segundos, pero volvió a palpitar y este momento está viva, tal cual se lo digo, es como un milagro.

-Puedo…?- sentía como el alma me volvía al cuerpo, mis hijos me abrazaron. El Dr. Negó con la cabeza antes de que pudiera terminar la frase.

-al parecer el verlo le causo una alteración nerviosa.